agosto 21, 2008

Pastillas para el alma


El dolor

De acuerdo con Nietzsche en los tiempos antiguos se sufría menos que ahora, aún cuando las condiciones de vida eran peores. El encuentro con el dolor y la catástrofe era (y se pensaba como) inevitable (desde pestes, invasiones hasta la ira de Dios). La disciplina de los guerreros o bien la ascética religiosa preparaban el alma para que no se desoriente ni desespere en caso de que combatiente o creyente quedaran atrapados en territorio enemigo. La forja del carácter permitía “retomar control” sobre la vida descalabrada, tenían “poder sobre sí”.

Dentro de la distinción dualista “cuerpo- alma”, el cuerpo era concebido como el “paragolpes” o “escudo” del alma, mientras que el ésta estaba fortalecida y preparada para tener, control de si, regular la desesperación. La noción de confortación se relacionaba con consolar y amparar a una persona devastada por la tragedia y suponía que otros estuvieran formados espiritualmente para asistirla.

Hoy en día la personalidad que se corresponde con los siglos XIX y XX se la podría definir, siguiendo a Nietzsche, como “sentimental”. Sentimental significa que durante el proceso de formación del carácter del hombre moderno no se le proporcionan herramientas internas aptas para reforzar su espiritualidad ante la perspectiva de desastres.

Asistimos al pasaje de la confortación al mero confort (una serie de comodidades domésticas o urbanas) la premisa de huir del dolor, el alma ya no está preparada para soportar el sufrimiento, el cuerpo se ha vuelto un valor mercantil (como fuerza de trabajo o como apariencia) y sólo recibe ayuda de asistentes tecnológicos. La tecnología apacigua el sufrimiento y los aparatos se vuelven organizadores psico-físicos de la existencia.

La tecnología ofrece confort al ser moderno asediado y le concede esparcimiento, excitación hogareña en un mundo inclemente.

Además las novedades producidas por la tecnología son más veloces y eficaces que las del arte, la moral y la política.

(...)El temor al dolor es acompañado por el temor a la muerte y todos sus representantes (al deterioro, el envejecimiento etc.). Las industrias del cuerpo pretenden eliminar, el dolor, reducir el poder del azar.
Christian Ferrer
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La vuelta al mercado (el año pasado) del producto GENIOL me permite reflexionar un poco más sobre este tema.

GENIOL es una marca que por décadas fue identificada por la imagen de una fuerte y directa metáfora: la de una cabeza pelada de un hombre que se presentaba pinchada por muchos clavos, algunos doblados, alfileres de ganchos, y hasta una pinza sujeta papeles en la oreja.

El comercial elaborado para el relanzamiento de GENIOL hace rescate de la imagen tradicional de la marca.“Hemos logrado plantar a Geniol en la actualidad. Así como el afiche era el principal medio de comunicación a principio del siglo pasado, hoy la cabeza de Geniol aparece en forma audiovisual, como corresponde a nuestra época”, remarcó Sebastián Garín, Director General Creativo de Grey Argetina, la agencia encargada de realizar la campaña.

Bajo la consigna “los problemas de hoy no son los de antes, pero el dolor de cabeza siempre es el mismo” la empresa pone en juego problemas bien contemporáneos, como mandar un mensaje equivocado por celular, enfrentar un retraso o comunicarse con un call center, para los cuales propone el mismo remedio de 100 años atrás.



De manera similar el comercial de ACTIMEL presenta las muchas vicisitudes que uno debe y deberá enfrentar inexorablemente a lo largo del año. También los problemas cotidianos que afectan a casi todo el mundo (o al menos a los ciudadanos de Buenos Aires).

Si bien el análisis de ACTIMEL como producto y de su comunicación publicitaria en general requiere de una elaboración teórica muy profunda no es lo que realizaré aquí. Sólo menciono que la estrategia conceptual publicitaria para la campaña actual es similar a la de GENIOL. La idea es “te quedan 180 viajes en colectivo por soportar, 200 embotellamientos, 20 horas de estudio trasnochado...etc.etc“.

Algo parecido ocurre con otro comercial. Una chica, representante del target al cual se dirige la marca, exclama “Me lo recomendó una compañera de facultad. En esta época de exámenes viene bien por que yo trabajo, estudio, voy al gimnasio, tengo novio.."

Lo mismo con otro comercial, esta vez de una aspirina. En el mismo el personaje principal era un hombre que se “pedía el día” en el trabajo por enfermedad pero se curara milagrosamente por la rápida acción de la pastilla y entonces exclamaba : “¿Qué hará la gente que no trabaja?”. Y se daba cuenta de que podía ir a pescar, tomar sol, hacerse un nuevo corte de pelo, comprar un auto deportivo nuevo. Y al terminar la jornada ni su propia mujer podía reconocerlo.

¿Mente sana en cuerpo sano?

La exageración de los problemas de la vida diaria así como la de los beneficios de “no trabajar” (cuando es obvio que la “gente que no trabaja” no puede comprarse un Ferrari...al menos si no es heredera de una fortuna) están presentes no sólo en las estrategias publicitarias (lo cual, a fin de cuentas, es válido) sino en el imaginario social de las personas.

Se mezcla salud con publicidad y pareciera que todo se soluciona en el cuerpo cuando en realidad un gran porcentaje de los problemas se origina en la mente.....dentro de nuestras cabezas con clavitos. Aquello que pensamos y sentimos produce cambios en el cuerpo. Así es como se comienza a hablar del poder de la mente con rigor científico, del poder de curar y de enfermar.

Aparentemente ahora la psiconeuroinmunoendocrinología (un mix entre psicología, psiquiatría, neurología, inmunología y endocrinología) hace punta en algunos hospitales y consultorios de vanguardia. La tendencia a unificar las especialidades que se trataban por separado reformula la dicotomía mente-cuerpo. Se derrotan dos o tres siglos de medicina súper especializada, producto de una visión unilineal y simplista, en la que el hombre se dividía en órganos para poder ser estudiado. Pero la persona es una sola y es una en todo. Esto representa retomar a la medicina en sus orígenes, aquello de que cuando se enferma un órgano se enferma la persona entera”.

Finalmente aclaro que no estoy en contra de la medicina ni de tomarse un Ibuevanol ni a favor de hacerse el o la mártir o ser hipocondríaco/a. Pero pareciera que , como anuncia este blog:

Una sola tanda publicitaria da la idea de que en los miles de años que lleva sobre el planeta, la humanidad ha comido veneno, y que es un milagro que hayamos logrado sobrevivir como especie.

agosto 14, 2008

Permiso para sufrir


Paciente: "Quiero morir con un poco de dignidad."

House: "Eso no existe. Los cuerpos se deterioran; a veces a los noventa, a veces antes de nacer; pero siempre sucede sin un atisbo de dignidad. Tanto si no puedes andar, ver o limpiarte el culo, siempre es horrendo, siempre… No se puede morir con dignidad, se vive con ella".


En una nota que llegó a mis manos inesperadamente (Diario La Nación, sección Enfoques...hace varios meses) un hombre llamado Roberto Rosler (neurocirujano en el Hospital Británico y docente en la Facultad de Medicina de la UBA y en la Maestría en Neuropsicología del Hospital Italiano) es entrevistado sobre diferente temas que abarcan la relación, a grandes rasgos, entre medicina y psicología.

No sé si es mi fanatismo por Dr. House o mi interés permanente en ahondar en la cabeza huamana pero me llamó la atención esta "neurobiología de la afectividad" vinculada a la constante premisa de la sociedad actual que impone el "estar bien" ( o "feliz") como la única manera posible de estar.

Aquí algunas reflexiones que me parecieron interesantes:

-"La neurofisiología que se enseña en la Facultad de Medicina es ortodoxa, sigue la separación entre el alma y el cuerpo iniciada por Descartes", afirma Rosler. "Como los afectos no se pueden medir, muchas veces los médicos desatendemos ese campo. A veces un paciente dice que se siente mal, pero si todos sus análisis de laboratorio arrojan resultados normales, nosotros le decimos que está bien"

-"Vivimos en la modernidad, pero nuestro cerebro sigue siendo del paleolítico", afirma. "Algunos síntomas que consideramos patológicos, en realidad no son más que reacciones sanas."

-"
El miedo a las alturas, por ejemplo, y hasta el estrés, en realidad son mecanismos sanos de supervivencia".

-"
Hoy se diagnostica a muchos chicos con síndrome de atención disminuida, pero ¿acaso es normal que un niño de cinco años tenga que quedarse ocho horas sentado prestando atención a la maestra?"

-"Una característica de la sociedad contemporánea que representa un reto para el cerebro es la rapidez de los cambios. La incertidumbre constante. Antes uno empezaba a trabajar en un lugar y sabía que se jubilaría ahí. Ahora nunca se sabe dónde va a terminar".

-"La neurobiología de la afectividad muestra que muchas emociones que a veces consideramos patológicas, en el fondo, son normales. Sucede con el miedo y la tristeza. Hoy en día, a muchas personas que dicen que están tristes las diagnostican como deprimidas y les dan antidepresivos. En esta sociedad estar triste es estar enfermo, pero en la mayoría de los casos es normal ponerse triste. Está realmente enfermo quien nunca se pone triste".

-"Hay dos grandes tipos de organismos vivos: los especialistas y los generalistas. La cucaracha y el ratón son generalistas, porque pueden vivir en cualquier parte y bajo un abanico inmenso de condiciones. Nosotros, en cambio, somos especialistas. Eso significa que si hay un cambio brutal en el medio ambiente, lo más probable es que no sobrevivamos. El problema es que con nuestra cultura nos hicimos generalistas: podemos volar, hacer submarinismo, vivir en los polos y en los desiertos. Todo eso ha hecho que nos creamos invencibles. Confiamos tanto en nuestra cultura que creemos que somos generalistas, pero si nuestro medio ambiente cambia nos va a pasar como a los dinosaurios".

julio 29, 2008

La espiral del silencio


Una persona "difícilmente esperará o se arriesgará a introducir opiniones nuevas donde no conozca a nadie, o a pocos que las compartan, y donde piense que todos los demás van a defender las que ya habían recibido"
(Dr. F.Galindo Arranz, El periodista, ante la espiral del silencio)

La llamada espiral del silencio es una teoría cuya autora (Elisabeth Noelle-Neumann) elaboró para aplicar en los estudios sobre opinión pública y la relación con los medios de comunicación y el espacio público. Implica tener en cuenta, por ejemplo, al momento de realizar una encuesta, que la persona puede no expresar su verdadera opinión por considerarla poco popular ante el ojo de la sociedad y, entonces, puede llegar a autocensurarse.

Las personas tienen un miedo natural al aislamiento. Por eso, se esfuerzan indistintamente por estar bien vistas dentro de la sociedad para evitar las enemistades y el encerramiento.

Como bien sostiene este artículo:

"Con relativa frecuencia perdemos tiempo en querer ser precisamente lo que no somos: porque en ocasiones gastamos más de lo que tenemos para dar la apariencia de un muy buen trabajo o una mejor posición económica, en el modo de comportarse o de vestir según el círculo social al que queremos pertenecer; copiar el estilo de hablar elocuente o gracioso que utiliza otra persona, o la tendencia a participar activamente en conversaciones como conocedor y erudito, sin tener el mínimo conocimiento. En resumidas cuentas, esta manera de ser se debe a la falta de aceptación de sí mismo".

La amenaza de soledad surge cuando hay una controversia sobre valores.

Es en el miedo al aislamiento donde se encuentra el verdadero motor de la llamada “espiral del silencio”: si, en una discusión, no se quiere compartir públicamente una opinión aparentemente aceptada por todos, al menos se puede permanecer en silencio, como segunda mejor opción para seguir siendo tolerado por los demás.

Debido a que los primeros expresan sus puntos de vista y los segundos se mantienen en silencio, se crea una influencia sobre la forma en que el público percibe la situación.

Es decir, la "espiral" empuja a más gente a expresar la opinión de los que parecen más fuertes, mientras que los que están al otro lado se desaniman y terminan por querer cambiar su opinión.

De esta manera la opinión pública, más que consistir en lo que la gente piensa, es lo que la gente piensa que piensan los demás.

Es importante recordar que la opinión pública tiene una gran influencia en la manera de pensar, de sentir y de actuar de aquellos que -o por su joven edad o por falta de cultura- no son capaces de formular un juicio crítico. De este modo son muchos los que piensan y actúan según la opinión común sin que estén en condición es de sustraerse a su presión.

La pregunta entonces es: ¿Cómo atreverse a opinar diferente en una sociedad tan intolerante?

INTOLERANCIA

Otro artículo muy bueno que habla sobre este tema sostiene:

“La intolerancia es un complejo que vulnera y agravia los derechos humanos.(...) Es común ver en las discusiones entre adversarios políticos que el agravio parece destinado a desviar la atención para que no se advierta la ineficacia, la ineptitud del gobernante. Degradar el debate político, con bromas o groserías, es un rasgo no sólo de ignorancia y vulgaridad sino también una forma de disfrazar la intolerancia. La descalificación de quien piensa diferente, es el instrumento frecuentemente utilizado por los totalitarios porque no tienen razones para fundamentar sus ideas o sus acciones".

Pensemos en cuántas veces sucede esto en los comentarios entre quienes escribimos un blog. Y luego continúa:

"Que lejos que están esos comportamientos de la afirmación atribuida a Voltaire: “Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero estoy dispuesto a luchar para que puedas expresarlas” !

La intolerancia impide debatir, impide también razonar y contribuye a que cotidianamente nos vayamos acostumbrando a la discriminación, a la exclusión, a vulnerar los derechos de otro si de defender los propios se trata, a pensar que la solidaridad no es un requisito del espíritu humano.

ANONIMATO

Desde su espacio en la revista de un diario muy conocido Beatriz Sarlo comentaba el domingo pasado en relación a los blogs y páginas web de diarios: “El anonimato puede interpretarse como protección de los más débiles (…) De todos modos, en el caso de los comentaristas, en muchos casos, el anonimato protege la expresión de un alto grado de violencia verbal, de acusaciones injuriosas y de prejuicios levantados como banderas de gloria.

La posibilidad de que todos comenten las noticias en la web parecería ser el summum de la participación. Error: al amparo del anonimato muchos cobardes agraden y dan rienda suelta a sus obsesiones.

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Este blog se declara a favor de la libertad de expresión y el respeto por la pluralidad de voces siempre y cuando exista el respeto por la persona (incluye raza, sexo, religión, postura política), el derecho a la intimidad y privacidad y la aceptación de que podemos informar, sugerir, dar a conocer, etc. pero nadie va a convencer mágicamente a otra persona para que piense completamente diferente a cómo piensa ahora (eso sería hipnotizar).

mayo 31, 2008

Ficción: El violento ofcio de escribir



25 de Marzo de 1977

No se dónde está, ha desaparecido. Creo que se lo llevaron y no lo puedo encontrar. ¿Usted lo conoce? Me gustaría definirlo pero no sé bien cómo. Lo primero que se me ocurre decir es que era escritor. Pero también era investigador, descifrador. No, no quiero catalogarlo como si fuera un producto de supermercado. Usted me pide que lo describa pero sólo puedo ofrecerle una opinión. Claro que puedo hablar de él, porque nos conocimos bastante bien.

Era rápido en el trabajo, pero es posible que al principio eso no pareciera así porque se sentía un poco inseguro y jamás quedaba conforme hasta haber verificado todos los hechos. ¿Impaciente? ¿Insatisfecho? Puede ser, pero nunca perdía la esperanza de que las cosas se pudieran arreglar.

Es posible que pareciera lento, simplemente porque estaba haciendo su trabajo con minuciosidad. En realidad su mente trabajaba con una rapidez que nunca estaba reñida con un procedimiento cauteloso y metódico. Inventarios, censos, catálogos de las cosas que le habían preocupado (lo que hay, lo disponible), de la cosas que debieron haberlo preocupado (lo necesario, lo que hace falta). Todo eso lo tenía estructurado y después....la ejecución. Poner orden, que las cosas no se acumulen, establecer prioridades y tratar de escribir aunque sea media hora.

Sí, lo reconozco. Alguna vez, tuvo que terminar el año con el zapato izquierdo visiblemente roto, mil quinientos pesos en el bolsillo, incapacitado para hacer regalos y desganado para recibirlos. O si le quedaron mil cosas pendientes, postergadas o mal hechas, en un estado casi permanente de mal humor o de abulia, bueno. Tal vez tenía un poco alborotada su casa, su vida, pero se notaba que su mente no estaba alborotada. Él conocía el orden exacto de su aparente desorden, y sabía, sin duda alguna, dónde estaba cualquier cosa que pueda necesitar. Si en algún momento se había vuelto perceptiblemente descuidado era sólo un síntoma de desdicha emocional.

Porque en realidad siempre sabía bien qué hacer, tenía claro que debía ajustarse a un método de trabajo. Hace años que venía luchando por eliminar cosas que, para él, formaban una “infraestructura” errónea: la bebida, el cigarrillo, los malos horarios, la pereza y las postergaciones consiguientes, la autolástima, el desorden, la falta de disciplina; la consiguiente falta de alegría y de confianza. Y por eso, criticarlo no era conveniente dado que él era el primero en notar sus errores.

De todas maneras una vez me dijo que le parecía que había “mejorado” algo y que eso era lo que lo ponía de mal humor. Y eso era la política que se había reimplantado violentamente en su vida. Pero eso también destruía en gran parte su proyecto anterior, el ascético gozo de la creación literaria aislada, el status.

Este era un problema que involucraba su tarea como escritor y su relación con la literatura. La había dividido en dos etapas: aquella de sobrevaloración y mitificación (en la que ser escritor era una forma de ser, posterior y superior al ser hombre) y la más reciente, de desvaloración y rechazo. La primera había durado hasta 1967, cuando ya tenía publicados dos libros de cuentos y empezada una novela. La segunda empezó en 1968, cuando la tarea política se había vuelto una alternativa.

Y por más que exteriormente se mostrara capaz y sereno su angustia interior le carcomía alterándole la digestión y el equilibrio emocional. Es decir, todavía no encontraba la manera de conciliar su trabajo político con su trabajo de artista, y no quería renunciar a ninguno de los dos. Daba la impresión de tener ese grave dilema y de estar mentalmente luchando para resolverlo.

Todavía recuerdo sus palabras exactas:

“Es posible que, al fin, me convierta en un revolucionario. Empiezo a asimilar lo básico del marxismo y mi “nivel de conciencia” es hoy bastante mayor. Estoy mucho mas jugado. Es fácil trazar el proyecto de un arte agitativo, virulento, sin concesiones. Pero es duro llevarlo a cabo.”

Lo que sucedió después es que una vez en un café de La Plata donde se jugaba la ajedrez, se enteró de la revolución de Valle. ¿se acuerda usted? El gobierno nacional había ordenado fusilar a algunos hombres y lo hicieron, clandestinamente.

Me dijo: -Tengo demasiadas cosas para una noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez?

Le pregunté si creía que podía y me contestó:

-Puedo. Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela “seria” que planeo para dentro de unos años y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo, aunque no es periodismo.

La violencia me ha salpicado las paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso frente a los ojos.

Seis meses más tarde, en el calor del verano, un desconocido le dijo “Hay un fusilado que vive.

Entonces se animó y empezó a investigar y relatar hechos tremendos. Salió, se metió en el barro, en la vida de los personajes clandestinos, de los que están fuera de la ley , de la gente que para el Estado no tiene historia sino prontuario, de los que no tienen la voz (no se la quieren dar) y fue más lejos que la ‘gran prensa’ y que la misma justicia. Yo estaba segura de que no iba a volver al ajedrez después de todo lo que me había contado, después de todo lo que había atestiguado.

-Tiene que ser posible recuperar la revolución desde el arte. Sentirse y ser un escritor, pero saltar desde esa perspectiva el cerco, denunciar sacudir, inquietar, molestar. El libro tiene que ser una denuncia. ¿Podré?

Siempre me preguntaba eso.

Quizá me impacientara, más de una vez, su actitud crítica y su costumbre de buscarle cinco patas al gato, pero no me hacía mal dejarme formar un poco por él. Siempre quería hechos y quería saber el por qué. Era una mente inquisitiva y minuciosa. La autodisciplina era parte de su naturaleza.

Por eso quería investigar esas cosas tremendas. Y escribirlas. Pero había que darle una vuelta, no bastaba con una simple representación de los hechos. Había que presentarlos. Escribir lo que se resistía a ser escrito, comprometerse más.

-¿Para qué?, le pregunté.
-Para darlos a conocer en la forma más amplia, para que inspiren espanto, para que no puedan jamás volver a repetirse, me contestó.

La llamada del deber era demasiado insistente para permitirle alguna frivolidad. Pero ¿cómo? Él decía que las ideas hermosas se le ocurrían justamente cuando no podía escribir, que no venían nunca cuando se sentaba a la máquina. Yo no opinaba lo mismo.

-Hay dos formas de hacerlo,-me dijo una vez - y yo elegí la peor: no dejar la página hasta no considerarla agotada.

Pero, ¿de dónde partía para escribir? Nada más que de sus convicciones, nunca de consignas que, según él, separaban formalmente a los escritores de la revolución despojándolos de responsabilidad y participación en el proceso.

Veía, sin embargo, una dificultad en integrar toda su experiencia en una novela. Le molestaba el sentimiento de impotencia que eso producía. Porque estaba esa posibilidad, casi desesperada, de empezar con todo y crear un monstruo. De vez en cuando tenía esos momentos de duda: ¿Para qué hacía todo eso?, ¿Valía la pena? ¿Servía para algo? ¿Era útil lo que hacía?

-Me está faltando coraje. Lo que sucede es que me paso al campo del pueblo, pero no creo que vayamos a ganar.

Después lo pensó mejor:

-Pero si yo soy el primero a convencer de que la revolución es posible. Y esto es difícil en un momento de reflujo total, en que se me han acumulado el proyecto “burgués” (la novela) y el proyecto revolucionario (la política, el periódico, etc.)
Si distingo con claridad, si analizo bien, si creo métodos aptos de trabajo: todo esto tiene solución.

Y entonces escribió Operación Masacre. Para él era una excepción, no estaba concebida como literatura, ni fue recibida como tal, sino como periodismo, testimonio. Volvió a eso con Rosendo, porque encajaba con la nueva militancia política. Quería redimir lo literario y ponerlo al servicio de la revolución para lograr la toma de conciencia colectiva que tenía que estar en la cabeza de la gente.

Lo que importaba era el proceso que había pasado por él, la historia de cómo él había cambiado y habíamos cambiado los demás y el país. Quería fijar algunos datos de nuestra experiencia como pueblo, de nuestra empresa colectiva, de las mejores vidas volcadas en eso pero también quería construir su privilegio. Según sus palabras, no había podido superar esa contradicción.

Pero había descubierto un arma, la máquina de escribir.

-Según cómo la manejás, es un abanico o es una pistola, y podés utilizarla para producir resultados tangibles, y no me refiero a resultados espectaculares, como es el caso de Rosendo, porque es una cosa muy rara que nadie se la puede proponer como meta, ni yo me lo propuse, pero con la máquina de escribir y un papel podés mover a la gente en grado incalculable. No tengo la menor duda.

Me quedé con esas palabras, con esa imagen comprometida. Con el escritor responsable, que no se lavaba las manos, que no podía permanecer indiferente ante una realidad tan injusta. Con sus dudas, sus incertidumbres, en fin, como el hombre que se animaba. Aunque soñaba muy pocos sueños imposibles, era frecuente que presentara un rasgo incongruente: parecía un fascinante soñador, como si estuviera envuelto en ese mismo arco iris en el cual su mentalidad lógica se negaba a creer. Así, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso de dar testimonio en momentos difíciles.

Ah, me olvidaba. Se llamaba Rodolfo Walsh.

mayo 23, 2008

Conocer los límites pero no correrlos..


Adicción a la tecnología

En los niveles más serios puede ser considerada una adicción como a cualquier otra, al sexo, al alcohol, a las drogas o al trabajo. Lo que cambia es el objeto de consumo pero el mecanismo es el mismo”(Claudia Bono Cánepa, psicóloga)

Entre esos mecanismos está la pérdida de control (uno no puede dejar la conducta) la aparición del síndrome de abstinencia (se experimenta angustia con sólo pensar en un día entero sin teléfono ni computadora), el uso excesivo de la adicción (cada vez más horas dedicadas), la fuerte dependencia psicológica, la interferencia en el vida cotidiana y la pérdida de interés por otras actividades.

Hoy en día cualquiera siente que se pierde de “algo” si no se mantiene online todo el tiempo ¿por qué chequeamos el mail con ansiedad? ¿es para confirmar que alguien se acuerda de nosotros?.

Bono Cánepa plantea: “Las conductas que son compulsivas son una actitud defensiva contra la angustia. Lo más conveniente conectarse con nuetras emociones , resolver nuestros conflictos y no usar la tecnología como terapia alternativa”.

El problema no es la tecnología, el problema es poder pensarla


Hace un par de años tuve la oportunidad de conocer varios puntos de vista sobre la cuestión de la tecnología y el mundo moderno en una de las materias de la facultad. Dado que surgió el tema me pareció interesante retomar algunos pensamientos (aclaro que hablar de esto desde un blog puede parecer contradictorio pero no estoy haciendo un escrito apocalíptico, renegado y anti-tecnología, para nada).

Partíamos un principio (que es principio y final): La técnica es la esencia del hombre.

La técnica nace como remedio a la insuficiencia biológica del hombre. El ser humano es carente (desde su nacimiento) y logra alcanzar, técnica y culturalmente, la estabilidad que los animales ya tienen por naturaleza (o sea, dependemos de la técnica).

Por ello no se puede pensar un mundo fuera de la técnica, se ha transformado en nuestro ambiente, crea un mundo con determinadas características que no podemos dejar de habitar y sentir (y cuando se corta la luz parece que no sabemos que hacer).

Siguiendo a Héctor Schmucler podemos decir que hoy se ha constituido una Ideología totalitaria que es el tecnologismo: la técnica se impone, no deja lugar a otra opción, se presenta como el lugar en el que el ser humano debe desarrollarse como especie. La técnica se naturaliza, se transforma en mito. El tecnologismo se ofrece como el único presente posible, hace impensable la voluntad de “no querer”, de no aceptarla.

La técnica muestra al pasado como insignificante, y superado, y al presente como siempre perfeccionable, sólo mira la futuro (al progreso) y no termina nunca.

La técnica es pura producción de resultados. De se modo, tiende a eliminar la pregunta por la "escencia" de la cosa: ¿qué es la cosa? En cambio, se restringe a preguntarse acerca del hacer, del funcionamiento (¿cómo es? ¿para qué sirve? ¿qué hace?).

Además, los resultados o efectos que se producen terminan siendo independientes de las intenciones iniciales de quien “activa” la técnica. La técnica es la que condiciona hoy la ética (y no al revés). Por ejemplo, en el caso sobre el que estuve trabajando: una mujer cuyo rostro había sido destrozado por las mordidas de su perro mientras ella dormía. La mujer sobrevivió. Y se le hizo una cirugía reconstructiva. Pero como no le quedaba mucha piel para la reconstrucción directamente le “quitaron” el rostro a otra mujer que había fallecido hace poco y se la injertaron entera a la mujer viva. Esto era nuevo para el mundo de las cirugías, se estaba probando para ver si se podía hacer (y.... funcionó).

Es decir, el automatismo es inevitable ¿Cómo impedir a quien puede hacer que no haga aquello que puede?. Hoy si algo se puede hacer entonces se hace. La pregunta inmediata es ¿PUEDO HACERLO? y nos olvidamos de preguntarnos ¿DEBO HACERLO?. Se pierde la posibilidad de reconocer esta ideología totalitaria y, por ende, la posibilidad de negarla.

El hombre ya no es el sujeto de la acción y la técnica su instrumento, ésta ya no es un medio para alcanzar un fin sino que (como decía alguien en un comentario en el post anterior) se transforma en un fin en sí mismo. Como ha sucedido con el dinero, hace muchos años la moneda podía considerarse un medio para alcanzar un fin (comprar cosas para subsistir). Ahora el fin (del capitalismo) es hacer y acumular dinero.

La técnica no tiende a un “fin”, la técnica funciona y el hombre es su predicado (no es él quien acciona sino que está siendo accionado). Muere el sujeto autónomo, libre e independiente, pierde su identidad o se identifica por su función.

¿Pero podemos decir que no? La propuesta de Schmucler, que es similar a la de Heidegger, (y a la mía) es una propuesta de equilibrio y moderación, serenidad ante las cosas, ponerle límites a la técnica. Es necesario un pensamiento ligado a la acción, no caer el nihilismo pasivo de la resignación. Una relación abierta con el mundo que no supone refugiarse nostálgicamente en pasados ideales sino soportar el presente y experimentar espacios afectivos no matrizados por la técnica. Podemos dar el sí y podemos a la vez decir no. Cada uno tendrá su relación (moderada o no) con los distintos dispositivos.

Yo sí te necesito!!


JERARQUIA DE NECESIDADES (de A. Maslow)

1ºNecesidades Fisiológicas: Es la necesidad de seguir vivo. De alimentos, agua , dormir, orinar y otros requerimientos básicos para la vida.

2ºNecesidad de Seguridad: Es la necesidad de protección de si mismo (vestirse, por emplo) y la protección de los ingresos para mantener los estándares de vida.

3ºNecesidades Sociales: La necesidad de pertenecer. Para dar y recibir amistad y sentirse querido.

4ºNecesidades de Estima: La necesidad de reconocimiento (propio y por parte de otros) De auto-estima (a través de logros realizados).

5ºNecesidad de Autorealización: La necesidad de tener la oportunidad de avanzar, desarrollar y realizar nuestro propio potencial.

6ºNecesidades Trascendentales (no es de Maslow): son aquellas acciones que realiza una persona desisnteresadamente (y anónimamente) por otro (puede ser anónimo o no), es decir, sin buscar el beneficio propio (ej, solidaridad, cuidar el medio ambiente etc.)

Somos individuos carentes, nacemos así. Con una cierta cantidad de necesidades que queremos satisfacer. Las necesidades no se inventan, sólo existen diferentes modos de satisfacerlas. Esos casi infinitos modos son los bienes y servicios que el mercado nos ofrece. La publicidad NO INVENTA NECESIDADES .

Los deseos sí se refieren a algo concreto.
Ejemplo: tengo ganas de comer una pizza (necesidad fisiológica: hambre) (deseo, satisfactor concreto: pizza).

Los deseos sí pueden estar condicionados por la cultura o por la publicidad. Pero la necesidad no, todos los seres humanos (acá y en la otra punta de universo) tienen hambre en algún momento. Cada cosa que hacemos, cada movimiento tiene un motivo, quiere satisfacer una necesidad (sí, hasta rascarse la oreja). Las necesidades motivan a que hagas “algo” permanentemente.

Lo que hace la publicidad es generar confusión. Sí, es persuasiva, pretende transformar los deseos (que son concretos, que son marcas) en “necesidades” para que estés constantemente motivado a satisfacerla mediante la compra (y que esa compra se sienta linda y tranquilizadora). Pero hay que tener en cuenta que a la empresa X le interesa el celular la compra del celular X, y no otra marca.

Así, los objetos materiales se convierten en un fetiche. Desde el psicoanálisis, el fetiche es una falta. El fetiche, según Freud, representa el falo como ausente, simboliza falta. Otra vez, partimos de una carencia, la carencia de un objeto natural, originariamente perdido y condición de devenir objeto de deseo. Hay que cubrir, tapar esa falta. Desde la economía, podemos decir que en su propia actividad social las personas actúan sin saber que su hacer es guiado por una ilusión fetichista.

La pregunta sería: ¿En qué medida nosotros estamos producidos socialmente y en qué medida lo social ha sido constituido por nuestras subjetividades? ¿Cuánto hay del sujeto en lo social y de lo social en el sujeto? Estamos parados sobre cierto desconocimiento. Desde el psicoanálisis el hombre es un sujeto descentrado (la conciencia ya no es el centro de su vida psíquica).

Desde el momento en que nace su unidad se logra a partir de la mirada del otro (la madre, en principio) se constituye en lo que es fuera de sí. Siguiendo a Lacan podemos decir que este sujeto se inscribe en un orden social (al que se piensa como “natural”), orden de lo simbólico (el del leguaje) que define y regula, pero no anula, aquella dimensión donde circula el deseo, la emoción (orden de lo imaginario).

Esta es sólo una breve explicación de por qué Yo acepto y asumo totalmente mi dependencia y cariño para con los artefactos tecnológicos, por ejemplo, el celular, la computadora, el msn, etc: mis necesidades de comunicarme son muchas y por eso también escribo un blog y me gusta que entren y comenten.

abril 30, 2008

Artículo: El poder del la música


Las nuevas tecnologías que facilitan la piratería de obras musicales a través de internet presentan cada día nuevos desafíos y obligan a replantear las reglas del juego para todos los participantes -artistas, discográficas, consumidores- dentro del campo por el poder del entretenimiento musical.

“Hoy quiero hablar de la piratería y la música. ¿Qué es la piratería? Piratería es el acto de robar el trabajo de un artista sin intención de pagar por él. No estoy hablando de programas como Napster. Estoy hablando de los contratos discográficos”, pronunciaba Courtney Love, vocalista de grupo de rock Hole, como respuesta a las grandes empresas discográficas norteamericanas durante la conferencia Digital Hollywood del año 2000.

Curiosamente, treinta tribunales de los Estados Unidos habían demandado ese mes a las discográficas por fijar ilegalmente los precios de los CDs, una práctica que costó más de 480 millones de dólares a los consumidores. “Es sabido que la industria discográfica ha sido acusada de prácticas monopolistas y de inflar artificialmente los precios. Es sabido que el artista es quien menos dinero recibe de cada venta de un disco, y sin embargo todas estas acciones de protección antipiratería se realizan siempre en su nombre, y nunca en nombre de la industria ”, manifiesta Jorge Otero, cantante, guitarrista y director de la compañía española Dusty Roses Records, desde su página web pro-piratería. Las compañías musicales, por su lado se limitan a mostrar su impotencia ante un fenómeno que parece imparable y que tiene que ver con cómo convencer al consumidor de música de que pague por algo que puede salirle gratis.

Las estadísticas muestran que la cultura de la piratería ya está consolidada en el mundo: sólo en los Estados Unidos, unas 60 millones de personas copian música y películas digitales a través de programas. En Argentina la cantidad de usuarios que intercambia música a través de la Red llega a los 322 mil (según datos de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas, CAPIF) quienes bajan, en promedio, unos 10 temas por semana.

“Es una tentación difícil de resistir ”, dice Lucas, un estudiante de 18 años usuario del programa Kazaa. Sabe que lo que hace viola los derechos de autor , pero no ve nada inmoral en eso. “En realidad tendrían que ponerse las pilas con el tema de los precios. Yo sé que el que quiere el original ahorra la plata y se compra el CD. Pero a los que no nos interesa tanto esa exclusividad tenemos que tener la opción de conseguir la música de esta forma.”. Además, afirma que en realidad la piratería beneficia a los artistas porque los temas gratis incrementan el interés por la música y por conocer bandas nuevas que muchas veces no tienen acceso a los grandes multimedios para poder difundirse.

Lo cierto es que desde la aparición del software Napster a comienzos del año 2000 comenzó a generase una verdadera batalla comercial, legal -incluso moral- en la que los consumidores reclaman su derecho a la música gratuita, los músicos y artistas se dividen en detractores, indiferentes y alentadores de la piratería y los grandes dinosaurios de la industria musical se oponen al nuevo formato, sufriendo grandes dificultades para ganar la contienda.

La batalla naval ha comenzado

En un principio fueron los MP3 “colgados” en una amplia cantidad de sitios web y después, el intercambio, entre usuarios, de esos mismos archivos. Así nacieron los mundialmente conocidos programas destinados a compartir archivos musicales Napster, Kazaa o Morpheus, y con ellos, la ira de las grandes discográficas internacionales que acusaron a esos servicios de permitir el intercambio de canciones protegidas por derechos de autor y, además, de disminuir las ventas de CDs, algo que varios estudios pusieron en duda.

A partir de esta situación, la Asociación de la Industria Discográfica de los Estados Unidos o R.I.A.A (formada por los “cinco gigantes” AOL Time Warner, Vivendi, Sony, Bertelsmann y EMI), inició una cruzada legal contra los servicios de intercambio que luego extendió a aquellos usuarios que comparten música en Internet, hasta ahora con resultados dispares.

Primero le tocó a Napster, hasta que salió de circulación como proveedor gratuito (hoy en día los usuarios cuentan con las opciones de descargar temas “a la carte” o suscribirse por una tarifa mensual costando, las pistas individuales, 99 centavos de dólar cada una). Pero las compañías cambiaron de estrategia y pusieron el foco en los usuarios. Los sellos invadieron los sites de intercambio con “tráfico basura”, es decir, archivos con los mismos nombres pero sin contenido de audio. En Kazaa, por ejemplo, hace meses comenzó a circular una versión “fake” de “St. Anger”, el último disco de Metallica, que nada tiene que ver el disco, actualmente a la venta. No se sabe si el “ataque” es una respuesta a las conocidas posiciones del grupo, acérrimo opositor a las descargas de música gratis o una estrategia de las discográficas, que se decidieron a llenar la red de “basura” para desalentar a los adictos al “file-sharing”.

En un artículo publicado por el “LA Times”, este año, Jon Healey y Jeff Leeds siguen describiendo otras maniobras. Uno de los últimos intentos por quebrar el hábito pirata fue lanzado por Apple Macintosh. Se llama iMusic y, al igual que Napster, permite "bajar" temas legalmente a módico precio. Desde su lanzamiento, dicen haber vendido más de 10 millones de canciones pero algunos artistas también se oponen: “Nosotros componemos álbumes”, dice James Hetfield, cantante de Metallica, todavía molesto con la resolución. “Queremos que compren álbumes”. Sin embargo, la estrategia más reciente apunta directamente a la responsabilidad de los señores padres. Consiste es detectar a los jóvenes a través de sus progenitores y el objetivo clave es persuadirlos para que apliquen medidas drásticas “antes de que una generación entera llegue a creer que la música es gratis”, según lo expresado por el presidente de la RIAA, Cary Sherman.

Orrin Hatch, senador republicano por Utah, abogó directamente por “dañar o destruir” los ordenadores de quienes descarguen música sin respetar las leyes del copyright. Según Hatch, que además de senador es compositor musical, y sólo el año pasado percibió 40.000 dólares en concepto de derechos de autor, esta radical medida sería “la única forma de darle una lección a alguien” sobre esta materia.

La jugada local

En Argentina la "piratería fonográfica" está castigada según el art. 72 bis de la ley no. 11.723 y copiar ejemplares de fonogramas en cualquier cantidad y con cualquier destino constituye un delito. No tiene ningún efecto exculpatorio el hecho de que la copia haya sido realizada sin un propósito directa o indirectamente lucrativo. Quienes “regalan” a un amigo o un cliente una copia de fonograma usurpan el "derecho de reproducción" de su autor, y resultan responsables del delito previsto por el art. 72, inc. a) de esa misma ley.

Al igual que la R.I.A.A en Estados Unidos, la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) es una asociación civil local que reúne a 22 sellos argentinos entre los cuales se encuentran Sony, EMI, BMG, Universal y Warner. Sus actividades están concentradas, principalmente, en cuatro grandes objetivos: promover la sanción de normas legales para consolidar la protección de los derechos de propiedad intelectual de los productores de fonogramas, luchar contra la piratería, afianzar ante la sociedad el concepto de industria cultural que reviste la producción de fonogramas y videogramas musicales y, por último, realizar investigaciones y análisis de mercado.

Gabriel Salcedo, director ejecutivo de la asociación, opina que el intercambio de MP3 no constituye la principal preocupación para CAPIF sino la piratería de música en CD-R, dado que en la Argentina hay menos conexiones con Internet y todavía menos de banda ancha. Sin embargo, recientemente han comenzado los primero estudios sobre piratería P2P (peer to peer, es decir, de par en par) que es la que se refiere al intercambio virtual de archivos de una persona a otra.“Esos estudios nos brindan algunos datos preliminares que dan una idea de la magnitud del problema en Argentina, ya que, por año, se intercambian aproximadamente 153 millones de temas -unos 10 millones de CD's-, según los datos que obtuvimos ”.

Para Salcedo lo más difícil va a resultar convencer a alguien que creció bajando música de Internet que adopte el hábito de ir a comprar un disco. “No es un problema moral sino legal: tomar cosas ajenas es un delito. La música tiene un dueño que es el artista y que no es multimillonario. Los que bajan de Internet no son ladrones: pero sí son piratas porque roban un producto no físico”, afirma. Por el momento CAPIF, a diferencia de la RIAA no planea perseguir a los usuarios que bajen música de la Red. “Primero queremos tener todos los datos y después encarar acciones que se van a centrar en medidas educativas e institucionales. No vamos a perseguir a los usuarios que intercambian música pero sí vamos a estar atentos y comunicar la infracción a quién corresponda, como hacemos actualmente con los proveedores o ISP donde se alojan páginas que ofrecen música para bajar.”

Según sus propias palabras, la piratería opera desalentando a la producción nacional. Al bajo o nulo precio del producto pirata la demanda de los éxitos nacionales se satisface pronto, sin una remuneración mínima no hay grabaciones nuevas ni interpretaciones de obras recientes.

Nacidos en el Meditarráneo

Desde su página web, llamada “Música en internet”, los integrantes del grupo musical español Stormy Mondays se autoproclaman pioneros en la difusión musical a través de la Red. Y no es para menos, ellos son la primer banda en apoyar oficialmente a Napster (al igual que lo han hecho posteriormente The Offspring, Prince, Courtney Love o Limp Bizkit) y también la primera en ofrecer gratuitamente su disco al completo en formato MP3 bajo la licencia copyleft.

Desde su posición como autores, escritores, artistas, intérpretes, ejecutantes y empresarios discográficos se declaran oficialmente en contra de la propiedad intelectual y los derechos de autor. “Varios estudios demuestran que la distribución gratuita de canciones en formato MP3 favorece las ventas de discos. Nuestra experiencia lo confirma", afirma en uno de sus artículos Jorge Otero, cantante, guitarrista y director de la compañía discográfica Dusty Roses Records. “Gracias al MP3 Stormy Mondays, consiguió actuar en el legendario festival de Woodstock”. Otero está convencido de que el problema principal reside en que los sellos llegaron tarde a la distribución vía Internet. “Por primera vez en toda la historia de la música grabada están en una situación en la que no tienen el monopolio de la distribución. Por eso intentan cerrar lo que no pueden controlar”.

Para el grupo la piratería existe simplemente debido a los mecanismos de la oferta y la demanda en los que se basa la economía capitalista. “La industria maneja el clásico argumento en el que se atribuye como pérdidas ingresos que quedarían fuera de la curva de demanda. Pero, entonces, ¿de verdad podemos hablar de pérdidas o más bien de oportunidad de negocio desperdiciada? ”, se preguntan. Según el análisis de la banda española, el problema principal radica en que la oferta existente no concuerda con la demanda y esto provoca la aparición de un nuevo mercado, el de la piratería, cuya oferta (CDs de la misma calidad que los originales pero a un precio considerablemente inferior) está más ajustada al pedido de los consumidores (un producto de calidad a un precio asequible o cuando menos, razonable). Para Stormy Mondays resulta evidente que la industria no está entendiendo, o simplemente está desoyendo, el mensaje que los consumidores están enviando claramente: el producto es demasiado caro. Sin embargo, le interesa y está dispuesto a comprarlo a un precio razonable sin importarle si es legal o no. “No hay que confundir valor y precio porque ese el gran error”.

En su artículo, sugestivamente titulado “Por favor, ¡pirateen mis canciones!”, otro artista español, Ignacio Escolar, declara que prefiere la satisfacción personal de saber que alguien se molesta en escuchar su música a las treinta pesetas que le tocan por cada copia vendida. Afirma que, como todo músico que hay hecho las cuentas, sabe que son más rentables 100.000 fans piratas que llenen sus conciertos a 10.000 originales. Y promete a los lectores que si acuden a alguno no les pedirá una fotocopia del código de barras del CD para entrar. Para Escolar es claro que el MP3, Napster o Gnutella no van a acabar con la música. “A Metallica, y a cualquier grupo superventas les tendría que dar lo mismo que haya piratería. Dan mucho más dinero los conciertos, las camisetas y los anuncios que un grupo de su fama puede grabar, que el royalty (entre el 8 y el 15% del precio de venta a mayorista) que pagan las multinacionales por disco vendido. Es cierto que las compañías discográficas costean la grabación y la promoción de los músicos, pero ¿conocen algún otro negocio en el que el reparto entre los que aportan la idea y la mano de obra y los que ponen el dinero sea tan desigual? Les confieso que no entiendo las razones que movieron a Metallica y compañía a poner la cara por sus patrones. La distribución gratuita de las canciones por Internet no terminará con la creación musical, pero espero que sí lo haga con los abusivos tratos que impone la industria discográfica”.

Un nuevo participante: el caso Loca Records

Loca Records es un pequeño sello independiente de Gran Bretaña que fomenta la libertad y la creatividad artísticas publicando música sobre la que no pesen las restricciones habituales de derechos de autor, para que cualquiera pueda remixar y samplear las obras e incluso ganar dinero a partir de nuevas creaciones. Se presenta como la contracara de los grandes sellos musicales desde que, en Noviembre de 2003, comenzó a ceder sus derechos a los artistas y a cualquiera que desee utilizar la música. Su propuesta es fomentar la experimentación y la libertad en la música reuniendo una base de música gratuita que pueda ser compartida y manipulada por quien lo desee. Los temas musicales de la base no están bloqueados por ningún tipo de tecnología de administración de derechos digitales. La música puede descargarse en forma gratuita en formato MP3, pero la empresa vende sus CDs y vinilos en tiendas de música de toda Europa. Los intérpretes y compositores ganan un porcentaje sobre las ventas de los discos y el sello obtiene sus ingresos a través de la venta de discos, de los recitales que promociona y de los artículos de merchandinsing

La organización ofrece licencias gratuitas a quien quiera compartir su trabajo con el público reservándose algunos derechos. Al utilizar estas licencias, autoriza a quien así lo desee a copiar y distribuir el contenido, crear obras derivadas de ese contenido y venderlas, siempre y cuando reconozca la autoría del creador original y distribuya la nueva obra bajo la misma clase de licencia (Creative Commons). A David Berry, director gerente de Loca Records y músico, conocido como Meme, no le preocupa que se esté perdiendo el control sobre los derechos de autor. Esto nos da una oportunidad de crear una nueva cultura y un nuevo sonido. Si somos codiciosos y ponemos trabas a nuestra cultura ahora, no habrá nada para las próximas generaciones", señaló Barry en una entrevista con la periodista inglesa Katie Dean.

Loca Records, que no firma contratos de exclusividad con sus artistas, está realizando una inversión en los músicos al darles la libertad de experimentar y construir a partir de las creaciones de los demás. “Al principio, algunos músicos no se deciden a trabajar con esta clase de contrato, que les resulta nuevo, pero una vez que comprenden cómo funciona, la respuesta es positiva”, afrimó Berry. No obstante, el sello es muy pequeño, no fue ideado para convertirse en un sello grabador multinacional y la empresa considera que cuando sus músicos logren concitar mayor atención excederán las posibilidades del sello.

Sus últimas palabras son contundentes: “Los sellos de los últimos 50 a 60 años se ocuparon de controlar la expresión, el envoltorio, la distribución y la escasez de la música a fin de asegurarse su ganancia y ese hecho llevó a que la música se definiera como un producto. Puede ser un producto, pero en su forma pura es sólo entretenimiento ”.

Nota realizada en diciembre de 2003